En este artículo te enseñaremos cómo manejar y controlar las 6 etapas del deseo, tanto si tienes pene o vagina, ya que hay diferencias biológicas. Además, el cuerpo humano solo tiene 5 etapas de deseo, por lo que los hombres y las mujeres tienden a unir etapas distintas. De ahí que muchas parejas no se sientan conectadas en el sexo al 100%. Además, avisamos de spoiler, pues la clave está en saber dividir la mente y entender en todo momento que los ritmos de las personas con pene y las personas con vagina son distintos
1) fase inicial o de deseo

Es también conocida como la fase de deseo. Esta fase es en la que se produce un estímulo o serie de estímulos que inicia la excitación. Esta fase es diferente en hombres y mujeres.
Los hombres, cuando tienen sueños eróticos, pueden tener varias erecciones involuntarias y luego justificarlas con una fantasía o pensamiento; es decir, primero se excitan y luego tienen el pensamiento. Eso es debido a que muchas veces la erección va más rápido que la excitación, de ahí que haya tantas erecciones involuntarias. De hecho, según la edad y los hábitos de vida, los hombres pueden tener entre 3 y 10 erecciones involuntarias de media al día, siendo la mayoría de ellas nocturnas. Y es por eso que los hombres unen la fase inicial con la excitación; en cambio, las mujeres necesitan primero un estímulo para excitarse. De hecho, los sueños eróticos de la mujer se producen mucho antes que su excitación, haciendo que ella sí pueda separar estas dos fases.
Por lo tanto, si quieres crear esa conexión, lo que tenéis que hacer es tener presente que los ritmos son diferentes entre hombres y mujeres en cada fase. Por tanto, las dos claves son:
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La vagina: crear unos estímulos que creen esa estimulación o fantasía previa que hace que la mujer se excite, por lo que usar el sexo oral, masajes o juguetes puede ser la mejor manera de conseguir llevarla a la excitación. Aquí la clave está en la paciencia y en ir subiendo el ritmo progresivamente.
- el pene : estimular el pene de forma suave y constante, dando tiempo a que la erección y la excitación vayan coincidiendo. Para esto lo ideal es emplear sexo oral o masajes, además de mucho contacto en zonas como los pechos, la vulva o las nalgas
2) fase de exitacion

En esta fase es cuando el cuerpo se prepara para el acto sexual. En el caso de la mujer, comienza a excitarse y su vagina aumenta de tamaño, además de su lubricación. En los hombres, la erección ya es más potente y empieza a lubricar.
En esta fase es muy importante tener presente que el hombre no produce lubricación hasta que no está excitado. En cambio, la mujer siempre tiene lubricación propia y, cuando se excita, esta lubricación aumenta. La clave de esta fase está en este matiz, pues es un momento crucial. Así que vamos con los trucos para la excitación del pene y de la vagina.
Trucos para el pene: Lo primero que tienes que tener en cuenta es que en esta fase, cuando la erección ya es muy potente, es cuando empieza a lubricar, por lo que es el momento ideal para usar juguetes realistas para pene tipo Fleshlight. Ya que estos estimulan tanto, tienen que estar muy lubricados. Aunque es cierto que esto le ayuda mucho al hombre, también puede ser muy intenso. Por eso, el ritmo tiene que ser muy suave y hay que esperar a que el pene se adapte a la textura; incluso se puede usar suavemente solo un poco y alternarlo con sexo oral o manual (y siempre bien lubricado).
Aquí la clave está en reducir la ansiedad. Para ello, es bueno que cambies y alternes movimientos, ya sea con la mano, la boca o incluso la penetración. Además, aprovecha para controlar el ritmo; es decir, unos segundos (por ejemplo, hasta 10 segundos) algo más intensos y luego unos 20 segundos más relajados. Recuerda siempre tener más segundos de ritmo más relajado que de ritmo intenso. Además, debes de estimular las zonas erógenas más externas como las orejas, el cuello, los muslos y la parte que rodea al pene, como el escroto o el perineo, ya que tu objetivo es mantener la excitación en esa fase. Además, mantén el contacto visual y verbal si quieres crear más conexión. Recuerda que el lubricante es tu mejor aliado.
Trucos para la vagina: La clave está en estimular el clítoris y la parte exterior de la vagina o vulva, ya que el objetivo es la excitación. Para ello, ayúdate de lubricante y puedes usar las manos o el sexo oral. Evita la penetración vaginal y los juguetes vibratorios o succionadores ya que, aunque estimulen muy bien, os costará más mantener la conexión en la siguiente fase. Por eso, en esta fase, un elemento que creará conexión es que la mujer se comunique y te guíe.
De hecho, en esta fase es importante la comunicación y el contacto visual, tanto si tienes pene como vagina. Y no te olvides del lubricante, siendo el mejor el lubricante a base de agua.
3) fase meseta

Esta es la fase donde se nota la compenetración. De hecho, un error muy común es pensar que recibir el mismo estímulo a la vez es estar compenetrados y que esto da el mismo placer. Pero la realidad es que cada persona siente el sexo de manera diferente; lo que a una persona le encanta, a la otra le puede decepcionar. Por lo que la clave está en saber escuchar el cuerpo de tu pareja. Si tú sabes escuchar el cuerpo de tu pareja y ella el tuyo, la conexión es casi inmediata. Por eso, aprende a escuchar y dar respuesta a lo que su cuerpo necesita.
Para la persona con pene:
Para que disfrute y se sienta conectado, debes observar su respiración. Si está muy agitado, calma esa respiración; busca la caricia, el abrazo y los besos antes que la penetración. Además, haz pequeñas pausas de 10 a 15 segundos para estimular muy suavemente el pene, de manera que las ganas de eyacular disminuyan y la erección se mantenga. Usa lubricante. Recuerda que si eres capaz de calmarlo, no solo durará más en la cama, sino que también se sentirá más conectado.
Para la persona con vagina:
En cambio, para las personas con vagina esta fase es el momento perfecto para introducir juguetes realistas, ya que es cuando mejor y más provecho se les puede sacar. La estimulación múltiple hará que el deseo siga aumentando sin que se agote ninguno de los dos. Para ello, también es muy importante el uso de lubricante y tomárselo sin prisa, explorando vuestros cuerpos.
Recuerda que la clave es verlo como un juego, no como una competición, y que en esta fase se tiene que encontrar un ritmo que os guste a los dos.
4) el orgasmos

Esta fase es la más corta, pero de la que más se habla. Es increíble cómo algo que dura entre 3 y 20 segundos puede generar tanto impacto. Lo primero que hay que hacer es despejar la mente de la presión externa y dejar de ver el orgasmo como una meta o una forma de evaluar el rendimiento, ya que cada persona es diferente. El orgasmo es importante por el chute neuroquímico que produce la liberación de hormonas y cómo estas mejoran nuestra salud. Por eso, para disfrutarlo al máximo y sentir esa conexión:
Para personas con pene:
Es el momento ideal para practicar la estimulación múltiple, combinando boca, manos, pechos, juguetes o cualquier parte del cuerpo. Además, es el instante perfecto para cambiar a su postura favorita o cumplir una fantasía, lo que genera mucho más placer. Para lograrlo, debes saber leer el lenguaje corporal de tu pareja; esos minutos finales de la fase de meseta son el momento de comenzar con la estimulación múltiple, las posturas más placenteras y las fantasías. La clave es observar cómo responde a la estimulación verbal (cumplidos, sonidos o comentarios). Si esto lo excita mucho, es hora de pasar al «modo orgasmo». De hecho, los mensajes positivos o de ánimo suelen ayudarlo a durar más y a que el orgasmo sea más intenso.
Para personas con vagina:
Lo ideal es ser capaz de quitar presión y evitar que sienta que está tardando mucho; cuanta menos presión y estrés tenga, antes llegará el orgasmo. Además, es el momento ideal para penetraciones más profundas, pero manteniendo la estimulación en el clítoris. De hecho, aquí es cuando puedes subir más la intensidad y ayudarte de las manos o la boca, además de continuar con los juguetes realistas. Tener diversas o múltiples zonas estimuladas hará que se acelere y llegue antes al clímax.
En esta fase es muy importante recordar que no es necesario llegar al orgasmo al mismo tiempo para sentir esa conexión. De hecho, más del 60% de las mujeres tardan más en llegar al clímax la primera vez que los hombres, pero después esto se va invirtiendo y pueden tener orgasmos cada vez más seguidos. En cambio, con los hombres ocurre al contrario: la primera vez suelen tardar menos que las mujeres, pero cuantas más veces eyaculan, más tardan entre una eyaculación y otra. Por esto es habitual que una mujer tenga más orgasmos que un hombre en el 60% de los encuentros sexuales.
Por lo tanto, la clave no está en las veces que se eyacule o en quién tiene más orgasmos, sino en que se hayan hecho bien las fases previas. La fase de excitación se debe enfocar más en la vagina para que esta ya esté activa y lista para el orgasmo, mientras que la fase de meseta se debe enfocar más en el pene para que este pueda mantener la erección y retrasar la eyaculación, o incluso repetirla varias veces.
5) periodo de vuelta a la calma

Esta es la fase en la que el cuerpo vuelve a la calma y se relaja. Es una etapa muy profunda y, erróneamente, se piensa que es el final, pero no lo es. De hecho, para los hombres es el principio, ya que ellos tienen un periodo refractario mucho más largo que las mujeres. En las mujeres, la fase de vuelta a la calma y la fase previa están unidas. Esto es una muestra de cómo biológicamente se compensa el hecho de que los hombres tengan unidas la fase de deseo y la de excitación.
Las mujeres, después de llegar al orgasmo, pueden tener más orgasmos y más seguidos, por lo tanto, su tiempo de reposo es más físico que hormonal. De hecho, esto explica por qué los hombres suelen quedarse dormidos antes después de un orgasmo: ellos no solo cargan con el cansancio físico, sino también con una descarga de hormonas más intensa. Como hemos mencionado, en la fase de excitación los hombres no lubrican en estado de reposo, por lo que necesitan erecciones y eyaculaciones para regular sus hormonas (de ahí que sea frecuente tener erecciones involuntarias). En cambio, las mujeres están continuamente lubricando, de manera que se van regulando gradualmente.
Lo que ocurre es que la generación de hormonas es diferente en su composición; no es igual, por lo que siguen distribuciones diferentes. Las mujeres tienen una distribución de pico debido al periodo menstrual, lo que hace que haya días o semanas en los que lubriquen más. Los hombres siguen una distribución normal o de campana, de manera que todos los días la cantidad varía muy poco a poco. De ahí que esta fase sea tan importante, pues es la que marcará cómo será el próximo encuentro sexual. Es vital mantener la conexión y recordar que el pene y la vagina no llevan los mismos ritmos.
Para personas con pene:
Lo ideal es que en esta vuelta a la calma él se sienta arropado y deseado. Por eso, es muy importante evitar gestos de rechazo al eyacular o levantarse inmediatamente tras terminar; este es el momento en el que él necesita sentirse arropado y valorado. Hay que mantener el contacto físico con abrazos y caricias. De hecho, un buen aliado son los pechos, ya que estos relajan a los hombres; es muy positivo que él se quede apoyado en el pecho, o que los toque y bese. Además, es el momento de admirarlo y decirle cumplidos. Después del orgasmo, en muchas ocasiones el pene sigue erecto; en estos casos, masajearlo con lubricante le ayudará a estar más cómodo y a entrar mejor en la fase previa.
Para personas con vagina:
Al tener la fase previa unida con la de reposo, lo ideal en esta etapa es tener una buena comunicación y dar un buen masaje relajante para que ella sienta conexión. Además, el que ella toque zonas musculosas como el abdomen, los brazos o las piernas les ayuda no solo a sentir conexión, sino a empezar a sentir excitación, haciendo que sea más fácil que se excite en vuestros próximos encuentros sexuales.
Recuerda que lo más importante es que durante el tiempo de reposo o vuelta a la calma los dos descanséis juntos. Dormir juntos, ducharse juntos, ir al baño juntos o incluso vestirse el uno al otro os ayudará a crear esa conexión. Incluso limpiar los juguetes juntos puede ser un momento de mucha complicidad. Lo ideal es que paséis tiempo juntos en el mismo lugar donde habéis tenido sexo; dormir abrazados ayudará a crear un vínculo mucho más fuerte.
6) periodo de preparacion o entrenamiento

Si eres de las personas que pensaban que el deseo y el sexo terminaban en la cama, déjame decirte que te equivocas. Como hemos mencionado antes, aunque es cierto que las mujeres no suelen tener un periodo refractario tan largo como los hombres —lo que hace que se les una el periodo de vuelta a la calma con el de calentamiento—, esto es diferente para los hombres, quienes sí tienen un periodo de calentamiento previo.
La clave para crear esa conexión y que después podáis entrar los dos al 100% en la fase de deseo o inicial es una buena preparación. Por ello, es importante tener en cuenta que los preliminares van dentro de la fase de excitación, por lo que no podemos ir al partido sin entrenar. Lo primordial es llegar en un buen estado de salud: comer bien, descansar genial y cuidar tu salud física y mental para poder entrenar. Pero, como ya comentamos al principio, el entrenamiento para el cuidado del pene no es el mismo que para la vagina, al igual que la motivación.
Para personas con pene:
Los hombres son más visuales y táctiles, por lo que en esos momentos de calentar el ambiente con juegos y frases, el uso de estímulos visuales o táctiles hará que le vayan entrando ganas. Así, los juegos para calentar serán ideales para que le vaya aumentando el deseo. De hecho, el que se besen y se toquen es lo mejor para ir calentando, pero no olvidéis el estímulo mental: escuchad a vuestra pareja y sabed qué le gusta y qué no.
Para personas con vagina:
Recordemos que las mujeres se estimulan más por el oído y el olfato, así que oler rico y tener conversaciones que la estimulen hará que ella ya empiece en la fase de deseo. Para esta fase es muy positivo que esas estimulaciones de los sentidos vayan acompañadas de elementos sexuales que a ella la exciten. Recuerda que el hecho de que ella tenga más ganas en esta fase te hará recortar el tiempo en la fase de deseo y excitación, que es la que los hombres tienen unidas.
Además, un elemento que ayuda mucho a un buen mantenimiento y entrenamiento sexual son los juguetes realistas, ideales si pasan varios días sin verse o tener sexo, ya que estos les ayudan a mejorar. Otro buen aliado son los preservativos: elegirlos bien o incluso probárselos antes del sexo es también un buen calentamiento previo. Usar el preservativo como juego es la mejor idea para pasar de la fase de entrenamiento a la de deseo.
Pero, sobre todo, en esta fase son muy importantes esos juegos previos al sexo para ir creando esas ganas días u horas antes del encuentro. Cosas tan simples como unos besos en la ducha o en el parque; sentir la complicidad de bañaros desnudos en la playa; pasearse con ropa sexy o sin ropa, además de hacer actividades que sabéis que os excitan. Por eso, es la mejor etapa o fase para explorar fetiches comunes de cada uno.
Para que sea más fácil ordenar las etapas, os las dejamos ya ordenadas a continuación:
para mujeres para hombre
1) deseo 1)deseo y exitacion
2)exitacion 2) meseta
3)meseta 3) orgasmo
4)orgasmo 4) vuelta a la calma
5) vuelta a la calma y preparacion 5) preparacion